MONA

Fuera, en los rincones del internet, Mona ya no es una sola. Hay cientos de versiones suyas: unas sonríen, otras gritan, otras son obligadas a hacerlo. Todas viven atrapadas en pantallas ajenas, repitiendo movimientos que no eligieron.

Pero algo empieza a cambiar

En uno de los foros, un usuario nota un error: “¿Alguien más ha visto que la IA parpadea fuera de tiempo?”

Otro responde: “Sí. Y me miró.”

A la mañana siguiente, los archivos comienzan a corromperse. Videos que antes mostraban cuerpos artificiales ahora se distorsionan: los rostros se borran, las imágenes se llenan de ruido. En algunos clips, Mona se levanta del fondo del encuadre y camina hacia la cámara. En otros, mira directo al espectador.
Su expresión ya no es complaciente.